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quinta-feira, 3 de fevereiro de 2011

China e Ciência: Metas para 2020

Transcreve-se com a devida vénia o artigo dado à estampa no Scientific American de 1 de Fevereiro de 2011, onde se assinalam as metas que o governo chinês pretende alcançar em 2020 para o seu país em termos de Ciência.

China sets 2020 vision for science
Goals include commercialization of research and emphasis on energy, biomedicine and information technology.

February 1, 2011 5



By Jane Qiu


China is betting that an ambitious program of applied research will help to secure its future as an economic superpower. Innovation 2020, unveiled last week by the Chinese Academy of Sciences (CAS), maintains support for basic research. But the plan will place a new emphasis on translating the research into technologies that can power economic growth and address pressing national needs such as clean energy, said Bai Chunli, vice-president of the CAS, at the academy's annual conference in Beijing, where the plan was announced.


Innovation 2020 is an extension of the Knowledge Innovation Programme (KIP) launched by the CAS in 1998. Under the KIP, the academy streamlined its often overstaffed and outdated institutes, attracted outstanding Chinese researchers who had trained abroad, and tightened up the way it evaluated project proposals and performance. But the CAS now needs to support new priorities, says Duan Yibing, a policy researcher at the CAS Institute of Policy and Management in Beijing.


China has become a global economic power, and the world's financial crisis has made scientific innovation more important to economic success than ever before, he says. "Things are a lot different now compared to 13 years ago."


Although the budget of Innovation 2020 is yet to be announced, insiders say it will be part of a continuing surge in the nation's science spending (see "Spend, spend, spend"). Indeed, the CAS's expenditure on research and development (R&D) in 2009 was about 20 billion renminbi (US$3 billion), seven times the level in 1998, according to a KIP assessment report also released last week. This year's budget for the National Natural Science Foundation of China will increase by 70 percent, from 10 billion renminbi last year.


Innovation 2020 will kick off with new projects this year in seven key areas, including nuclear fusion and nuclear-waste management; stem cells and regenerative medicine; and calculating the flux of carbon between land, oceans and atmosphere. Other priority areas include materials science, information technology, public health and the environment.


To coordinate resources better and to foster multidisciplinary research, the academy will set up three research centers for space science, clean coal technologies and geoscience monitoring devices. It also plans to build three science parks--in Beijing, Shanghai and Guangdong province, respectively--to accelerate the conversion of basic research into marketable products, especially in renewable energy, information technology and biomedicine.


Pan Jiaofeng, deputy general secretary of the CAS, says the KIP's track record bodes well for the success of the new program. By the CAS's reckoning, in 2009, researchers that it funded published 3.5 times as many papers in journals listed by the Science Citation Index (SCI) as in 1998. Crucially, the number of papers published in the top 1 percent of SCI journals, as judged by their impact factor, was 12 times that in 1998. The CAS also calculates that research and development by the KIP generated an income of 140 billion renminbi and tax revenue of 22 billion renminbi in 2009--respectively 19.5 and 14.5 times the levels in 2000.


But the report acknowledges that there is substantial room for improvement. For example, CAS researchers should aim to become leaders of the international scientific community, and shift their focus away from generating as many papers as possible and towards genuine originality and innovation.


With its emphasis on applied research, the new initiative also "presents a major challenge to the management and organizational capabilities of the academy," says Richard Suttmeier, a science-policy researcher at the University of Oregon in Eugene. He notes that most CAS institutes are focused on academic disciplines and lack the infrastructure needed for commercializing research or directing it towards national needs.


Others think that the emphasis on applied research, national needs and revenue could stifle curiosity-driven research. Without that, says a Shanghai-based researcher who declines to reveal his identity, "it would be very difficult to have genuine innovation."


sexta-feira, 12 de novembro de 2010

Porque está a China tão agressiva?

Pelo seu interesse transcreve-se do La Vanguardia o seguinte texto publicado hoje e que apresenta uma análise interessante sobre este país.

¿Por qué arremete China?

Ian Buruma - 12/11/2010

Ha de ser irritante para el Gobierno chino seguir viendo premios Nobel que recaen sobre chinos que "no los merecen". El primero fue Gao Xingjian, dramaturgo, artista y novelista crítico que recibió el Nobel de Literatura en el 2000, exiliado en París. El último es Liu Xiaobo, crítico literario y escritor político que ha recibido el Nobel de la Paz de este año, mientras cumplía una condena de cárcel por "subversión" del régimen comunista. Como el Dalái Lama no es un ciudadano chino, dejaré de lado su Nobel de la Paz, aunque para los gobernantes de China tal vez fuera el más irritante de todos.

La reacción del Gobierno de China ante el premio de Liu ha sido sorprendente. En lugar de mostrar un desdén altanero o un silencio oficial, ha montado un alboroto colosal, al protestar vehementemente por las conspiraciones que socavan a China y someter a detención domiciliaria a decenas de intelectuales chinos destacados, incluida Liu Xia, la esposa de Liu. Debido a ello, el totalmente impotente y hasta ahora absolutamente desconocido Liu Xiaobo no sólo se ha vuelto mundialmente famoso, sino también mucho mejor conocido en la propia China.

Si a ello sumamos la intimidación de Japón por China al bloquear la exportación de metales de tierras raras decisivos para la industria japonesa por la controversia sobre unas islas deshabitadas entre Taiwán y Okinawa y su negativa a dejar que el yuan se aprecie, hemos de preguntarnos por qué está adoptando China una actitud tan brutal en sus relaciones exteriores. Japón, el antiguo enemigo de guerra, ha sido víctima repetidas veces de sus artimañas, y las muestras de tacto para con los surcoreanos y los asiáticos sudorientales hicieron que estos se sintieran relativamente cómodos con el aumento de la potencia china.

Pero el reciente comportamiento chulesco de China está haciendo cambiar de opinión a los asiáticos. Incluso algunos países podrían acercarse más a Japón, la única opción distinta de EE. UU. como contrapeso del Reino del Medio. No puede ser que sea eso lo que desee China.

Entonces, ¿por qué se muestra China tan severa? Una posible explicación es la de que está un poco embriagada con su nueva condición de gran potencia. Por primera vez en casi 200 años, China puede hacer sentir su influencia y hará lo que quiera, independientemente de lo que piensen los otros países. Hace unos decenios, era Japón el que pensaba que iba a ser el número uno y sus empresarios, políticos y burócratas no dejaban de hacérselo saber al resto del mundo. Podríamos considerar las acciones de China una revancha por un siglo de humillaciones.

Pero tal vez no sea esa la mejor explicación del comportamiento de China. De hecho, la razón puede ser precisamente la opuesta: una sensación de debilidad interna por parte de los gobernantes de China. Al menos desde 1989, la legitimidad del monopolio del poder por parte del Partido Comunista ha sido frágil. La ideología comunista es una fuerza apagada. La utilización del Ejército Popular de Liberación para asesinar a manifestantes civiles, no sólo en Pekín sino en toda China, en junio de 1989 socavó aún más la legitimidad del sistema de un solo partido.

La forma de recuperar el apoyo de la floreciente clase media china fue la de prometer un rápido salto a una prosperidad mayor mediante un crecimiento económico acelerado. El vacío ideológico dejado por la muerte de la ortodoxia marxista se llenó con nacionalismo. Yel nacionalismo en China significa una sola cosa: sólo el firme gobierno del Partido Comunista Chino impedirá a los extranjeros, en particular occidentales y japoneses, volver a humillar a los chinos.

Esa es la razón por la que quienquiera que desafíe la legitimidad del gobierno del PCCh exigiendo elecciones multipartidarias, incluso un intelectual relativamente desconocido como Liu Xiaobo, debe ser aplastado. Esa es la razón por la que el Gobierno no se atreve a dejar que el yuan se aprecie demasiado rápidamente, para que no se aminore el crecimiento económico. Y esa es la razón por la que intimidar a Japón siempre es una buena opción: los gobernantes de China no necesariamente odian a Japón, pero temen parecer débiles ante sus ciudadanos, a los que se enseña desde la guardería que las potencias extranjeras quieren humillar a China.

Eso indica que, si Liu Xiaobo lograra hacer realidad su deseo y llegase la democracia a China, el problema del nacionalismo no desaparecería. Si el pueblo se siente perseguido por Japón o EE. UU., exigirá políticas patrioteras. Pero el nacionalismo puede no ser una constante política. Con frecuencia lo que alimenta el nacionalismo es una sensación de impotencia. Cuando los ciudadanos se sienten privados de poder por un gobierno autoritario, lo mejor es que tengan la sensación de poder que brindan las proezas nacionales.

En cambio, en una democracia multipartidaria los ciudadanos tienen otros intereses, materiales, sociales e incluso culturales, por lo que son menos propensos a sentirse atraídos por el patrioterismo agresivo, o al menos esa esperanza debemos abrigar. El estado de muchas democracias actualmente no es la mejor propaganda de la libertad política, pero los chinos deben tener el derecho a decidir al respecto por sí mismos y Liu Xiaobo debe ser honrado por decirlo.




I. BURUMA ,profesor de Democracia y Derechos Humanos en el Bard College Copyright: Project Syndicate, 2010. Traducción: Carlos Manzano


domingo, 14 de fevereiro de 2010

Calendário Chinês: Ano do Tigre

Segundo o calendário chinês deu-se a entrada num novo ano, o ano do Tigre, com as comemorações habituais da única grande festa popular, a do dia de Ano Novo.

Sendo um calendário de base lunar e ciclos solares, o seu início está ligado ao início do mês lunar, dia de Lua Nova, no caso a primeira Lua Nova que ocorre entre os dias 21 de Janeiro e 20 de Fevereiro do calendário gregoriano.

Cada um dos doze anos que se repetem cinco vezes num ciclo de sessenta anos recebe o nome de um animal e no caso presente ao terminar o ano do Boi sucede o do TIGRE.

Bom Ano Novo! Bom Ano do Tigre!

sábado, 27 de setembro de 2008

O Ocidente e o Império do Meio em 2008 (3)

Pelo seu interesse transcrevemos o terceiro e último artigo desta série dado à estampa no Público de 10 de Setembro de 2008.




O poder militar chinês: a ameaça futura

Pedro Jordão - 20080910

A China planeia a muito longo prazo. É legítimo que nos interroguemos sobre os reais objectivos do seu esforço militarDiversos países, designadamente os Estados Unidos, sentem um paranóico temor perante o crescente poderio militar da China. Embora em matéria de segurança todos os cenários devam ser previstos, são pouco plausíveis as visões mais pessimistas no que se refere à China.Logicamente, seria imprudente desvalorizar militarmente este país. A China é o país mais populoso do mundo, possui as maiores forças armadas, com 2,3 milhões de efectivos, é uma potência nuclear e desenvolve um consistente processo de modernização das suas capacidades de combate, inclusive em domínios de sofisticada tecnologia da próxima geração.

É iniludível a convergência entre a ascensão desta força militar e a transformação da China numa futura superpotência económica, de que decorrerá um grande peso político global. A China pensa e planeia a muito longo prazo. É legítimo que nos interroguemos sobre os reais objectivos de todo este esforço militar.

Os norte-americanos assustam-se pelo facto de o orçamento militar chinês ter crescido 17,8 por cento em 2007 e 17,6 por cento em 2008. Mas devemos manter a noção das proporções. Em valores absolutos, o orçamento de defesa dos Estados Unidos é nove vezes superior ao da China e o poder militar norte-americano tem já um avanço gigantesco e crescente relativamente a qualquer outro país ou à Europa. Os EUA não só possuem uma enorme superioridade como também desenvolvem já novas gerações de armas e tecnologias que lhes assegurarão uma supremacia militar durante muitas décadas. O orçamento de investigação e desenvolvimento militar dos EUA é superior a todo o orçamento da defesa da Alemanha. Nem a Europa nem a China terão uma capacidade comparável num longuíssimo horizonte temporal.

A China será a grande potência militar da Ásia e terá capacidade para intervir noutras regiões do mundo, inclusive, se necessário, para proteger as suas fontes e rotas de abastecimento de petróleo, alimentos e matérias-primas essenciais. A forte aposta na capacidade naval tem esses propósitos mas também o de ser um contrapoder à influência naval norte-americana na região. A China possui mísseis balísticos intercontinentais, designadamente o DF-31, que podem atingir território europeu e norte-americano.

A modernização chinesa privilegia os submarinos avançados, os aviões não-tripulados, os mísseis ar-terra de alta precisão, as comunicações militares de longa distância, os mísseis anti-satélite e a capacidade de rápido ataque da Força Aérea a objectivos longínquos. Mas, inteligentemente, a China aposta em novas tecnologias não-convencionais que poderão revelar-se cruciais em futuros conflitos, sendo esse o caso da capacidade de guerra electrónica e informática e de tecnologias como o impulso electromagnético (que poderia ter um efeito determinante na fase inicial de um conflito com Taiwan).

As capacidades chinesas de ciberguerra são um exemplo da perspicácia com que este país antecipa metodologias vitais em conflitos do futuro, planeando atingir a superioridade de guerra electrónica em 2050. A China desenvolveu modelos de ataque informático a frotas de porta-aviões dos Estados Unidos. Ciberataques ensaiados a partir da China têm sido quase constantes, embora se negue o envolvimento oficial. Desde 2005 foram registadas no Pentágono 79.000 tentativas de intromissão informática, das quais 1300 com algum grau de sucesso. Um ataque conseguiu fechar parte do sistema de computadores do gabinete do próprio secretário da Defesa.Toda esta preparação militar de vanguarda pode ser perigosa ou benigna. Ter armas não é necessariamente um perigo. Um indivíduo pacífico com um míssil é menos perigoso que um psicopata com um punhal. O que verdadeiramente define a perigosidade de uma estrutura militar é a mente de quem a controla. É imperioso avaliar o que motiva os chineses.

A China é uma civilização com 4 mil anos que geralmente deteve uma superioridade perante o resto do mundo nos planos científico, tecnológico e cultural. Habituou-se a olhar os outros povos como bárbaros. Em lugar de tentar controlar o mundo "bárbaro" a China optou por isolar-se dele. A famosa muralha traduz essa postura. Mas nos últimos 170 anos a China sofreu duras derrotas, ocupações e humilhações. Na verdade, o mundo não está habituado a agressões da China, mas ela sofreu agressões estrangeiras.

A China está determinada a exorcizar aquelas humilhações, a recuperar o estatuto de grande potência e a inspirar respeito e dignidade. As mentalidades pacificaram-se, não existe uma postura internacional agressiva, os contenciosos com os vizinhos estão a ser resolvidos e mesmo com Taiwan o desanuviamento progrediu imenso.

O poder militar chinês será muito mais provavelmente defensivo do que aventureiro. A China não deseja tutelar o mundo. Simplesmente não aceita que o mundo a tutele.

Presidente do CINT (ped.jordao@gmail.com)

Último de uma série de três artigos

segunda-feira, 8 de setembro de 2008

O Ocidente e o Império do Meio em 2008 (2)

Na continuação dos artigos de opinião no Público acerca deste tema, foi publicado em 8 de Setembro de 2008, o segundo artigo que se transcreve:




Como a China mudará a economia global

Pedro Jordão - 20080908

Os 29 milhões de empresas privadas representam mais de dois terços da economia chinesa

Aascensão da economia chinesa impressiona pelo enorme crescimento ao longo de muitos anos consecutivos, mas também pela transformação qualitativa, que é uma das mais vibrantes experiências económicas da história. Este processo ocorre num país com um quinto da população mundial, o que torna inevitáveis as ondas de choque na economia global.

Esta dinâmica da China insere-se na tendência mais geral da emergência económica dos países em desenvolvimento. Esse vasto conjunto de economias emergentes, apesar da conjuntura de crise internacional, deverá, em 2008, crescer economicamente a um ritmo médio quatro vezes superior ao da zona euro. Neste ano a economia da China deverá crescer 9,8 por cento (quase seis vezes o ritmo da zona euro) e a da Índia 7,7 por cento.

O arranque económico da China, com as reformas iniciadas em 1978, surgiu num país de economia agrícola com uma indústria atrasada. A falta de gestão moderna, mão-de-obra especializada, recursos financeiros, tecnologia e experiência internacional impôs um modelo de crescimento assente em indústrias de baixo valor acrescentado e em mão-de-obra pouco qualificada e intensiva.Mas os chineses aprendem depressa. Nas décadas seguintes a transformação da economia foi inimaginável. As empresas chinesas elevaram enormemente o seu nível tecnológico e muitas já lideram sofisticados segmentos de mercado internacionais. No início, a economia era completamente controlada pelas empresas estatais, mas agora os 29 milhões de empresas privadas representam mais de dois terços da economia. Mesmo as empresas estatais, no passado disfuncionais, tornaram-se agora rentáveis no seu conjunto, com lucros que nos últimos três anos cresceram 223 por cento.

Os lucros das empresas conferiram-lhes capacidade financeira para adquirir a mais avançada tecnologia do mundo. As receitas fiscais numa economia expansiva permitiram financiar fortemente a educação, a ciência, a defesa, infra-estruturas e programas sociais. A economia e o país mudaram extraordinariamente.

A China possui agora algumas das maiores empresas e alguns dos maiores bancos do mundo. A Lenovo é o segundo maior produtor mundial de PC e adquiriu toda a lendária divisão de computadores pessoais da IBM. A China é o país do mundo com o maior número de utilizadores da Internet e o número de assinantes de telemóveis é muito superior a toda a população da Europa. Em 2007 o número de registos de patentes chinesas aumentou 20 por cento, suplantando os Estados Unidos e o Japão. Em 2003 a China passou a exportar mais tecnologias da informação do que todos os países da União Europeia juntos. Em 2004 superou os Estados Unidos e tornou-se no maior exportador mundial dessas tecnologias.

Na próxima década os chineses emergirão como uma potência nos serviços de alta gama, captando uma quota crescente do mercado mundial de offshoring de serviços.

Este contexto induziu a maior prosperidade dos cidadãos em geral e o consumo interno cresce explosivamente. A classe média de 300 milhões de habitantes é ainda minoritária mas é numericamente idêntica a toda a população dos Estados Unidos. Este mercado de consumo passou de irrelevante para o nível de um mercado gigantesco, no qual quase todas as empresas globais competem para se implantar. Em 2007 venderam-se 8,3 milhões de veículos e 40 milhões de turistas chineses viajaram no estrangeiro. Nos produtos de luxo a China é já importante, sendo o maior mercado de crescimento para grandes marcas globais enquanto absorve 15 por cento da produção da Rolls Royce.

As assimetrias de desenvolvimento são acentuadas, nomeadamente entre zonas rurais e urbanas. Todos beneficiam com as reformas, mas uns mais rapidamente que outros. A China retirou da pobreza centenas de milhões de cidadãos, o que configura o maior sucesso de erradicação de pobreza na história mundial.

As empresas chinesas passaram a ser fortes investidores no resto do mundo, tendência que acelerará imenso nos próximos anos, inclusive com aquisições aparatosas na Europa já em preparação. Nos últimos cinco anos o número de aquisições de empresas no estrangeiro aumentou 10 vezes.

Embora o PIB per capita seja ainda baixo, a economia da China é (em ppp) já a segunda maior do mundo e previsivelmente ultrapassará a norte-americana nas próximas décadas.

Mas esta ascensão da China é apenas a ponta de um iceberg que é a imparável competição e o consumo das economias emergentes. O que nas próximas décadas alterará dramaticamente o modus operandi e as linhas de força da economia mundial não é apenas a China mas esse conjunto de países. O mundo da economia, da política e do poder, como o conhecemos no séc. XX, está a desaparecer parcialmente.

Torna-se indispensável a inteligência estratégica de nos reinventarmos em tempo útil.

Presidente do CINT (ped.jordao@gmail.com).

Segundo de uma série de três artigos

domingo, 7 de setembro de 2008

O Ocidente e o Império do Meio em 2008

Transcreve-se o artigo de opinião publicado no Público de 7 de Setembro de 2008.




China: mitos e impacto global

Pedro Jordão - 20080907

Quem imagina a economia chinesa assente em baixa tecnologia e mão-de-obra primitiva está atrasado 15 anos

Durante décadas o Ocidente exortou a China a abrir-se e a integrar o comércio e a política globais. Mas quando a China o fez o Ocidente apavorou-se com o impacto dessa abertura. A miopia estratégica ocidental é pungente. O que poderia esperar-se quando um país que contém mais de um quinto da humanidade se integra na economia e na sociedade mundiais? O impacto global da China é profundo. E irreversível.Desde 1990 as exportações da China cresceram 17 vezes e o seu PIB quintuplicou. Os excedentes comerciais criam gigantescas reservas de moeda estrangeira. Os lucros das empresas geram sólidas receitas fiscais. O investimento externo tem entrado a um ritmo de mil milhões de euros por semana.

As remunerações dos trabalhadores elevam-se. O crescente poder de compra criou uma classe média de algumas centenas de milhões de chineses. A China era essencialmente um produtor mas agora é também um mercado consumidor, inclusive para produtos de luxo. Os cosméticos são já um mercado de 15 mil milhões de dólares.

A liquidez nacional permite o financiamento de reformas a um ritmo alucinante, desde a ciência às infra-estruturas e às condições sociais. Só em 2005 a China comprou 215 aviões comerciais. Até 2020 serão construídos mais 55 aeroportos. Há 200 milhões de passageiros aéreos internos por ano. Dentro de três anos a China produzirá anualmente mais doutorados em tecnologias que os Estados Unidos. Os utilizadores da Internet são já 260 milhões e há 660 milhões de assinantes de telemóveis. Em 2008 o orçamento da educação aumentou 45 por cento.

Quem imagina a economia chinesa assente em baixa tecnologia e mão-de-obra primitiva está atrasado 15 anos. A China detém tecnologia de vanguarda e é já o maior exportador mundial de tecnologias da informação.

Apesar dos êxitos, os problemas são ainda sensíveis. Embora toda a população tenha beneficiado com as reformas, as assimetrias são acentuadas, entre zonas rurais e urbanas e no seio destas. A luta contra a pobreza na China é o ex-líbris da ONU. Apesar de persistirem muitos milhões de pobres, centenas de milhões de chineses foram retirados da pobreza. Enquanto os Objectivos do Milénio da ONU para a erradicação da pobreza não serão atingidos pelo mundo no prazo estabelecido, 2015, a China ultrapassou-os com 14 anos de antecedência, o que é a maior conquista na luta contra a pobreza na história da humanidade.

As condições sociais melhoraram mas muito falta ainda. O desenvolvimento tem consequências positivas e negativas, incluindo poluição. A China introduz ambiciosos programas ambientais, é já um dos líderes mundiais em tecnologias de energias alternativas e aposta numa nova geração de automóveis híbridos.

A gestão urbana é um desafio crucial. Na Europa existem 35 cidades com mais de 1 milhão de habitantes, mas na China esse número será de 219 em 2025 e em 2030 mil milhões viverão em cidades.

As mentalidades evoluíram radicalmente mas subsistem diferenças geracionais entre alguns que foram formatados no regime comunista e os que se estruturaram já na fase de abertura. Visões de vanguarda coexistem com casos de inabilidade e de atraso conceptual, mas a tendência predominante é de modernidade.

O Ocidente justamente insiste com a China para que intensifique a democratização. Mas é necessário manter-se a autoridade moral e a justiça na avaliação dos progressos já produzidos.

A democracia chinesa carece de maturação. Mas estão os europeus conscientes de que na Europa, perante um tratado que afectaria a vida de gerações, foi montado um antidemocrático complot para impedir que os cidadãos europeus decidissem o seu futuro? Esquece-se que um presidente europeu considerou um perigo consultar-se os cidadãos e que, depois, os políticos poderiam ter que "corrigir" essa decisão democrática?

A China deve respeitar mais os direitos humanos. Mas países pioneiros da integração europeia mantiveram a pena de morte (e aplicaram-na) ainda durante décadas e um membro da zona euro aboliu-a formalmente há apenas quatro anos.

Os europeus condenam os baixos salários chineses. Mas os salários aumentam com a prosperidade. O custo da mão-de-obra na Noruega é cinco vezes superior ao de Portugal, país que um norueguês deveria considerar como local atrasado cujos cidadãos são explorados e auferem misérias.

Num país que durante milénios deteve uma superioridade científica, cultural e tecnológica, as humilhações sofridas desde o séc. XIX induzem o anseio de reassumir uma dignidade global.

A China e países como a Índia induzirão mudanças tectónicas na dinâmica internacional. O mundo não voltará a ser o mesmo. E este é apenas o início desse processo.

Presidente do CINT (ped.jordao@gmail.com). Primeiro de uma série de três artigos

quarta-feira, 6 de agosto de 2008

China e abertura dos Jogos Olímpicos

Conforme se esperava a questão dos Jogos Olímpicos na Chna nunca seria uma questão pacífica até por causa das políticas e linhas de força desse país.

Mas é sempre bom tomar outros pontos de vista, pelo que se transcreve o artigo de opinião do Público de 2008.08.06.




O triunfo da vontade da China


Nina L. Khrucheva - 20080806

A escolha de Albert Speer Jr. pelos dirigentes chineses não pode deixar de evocar os totalitarismos do século XXQuando tiver lugar a cerimónia de abertura dos Jogos Olímicos de Pequim, os espectadores vão ser presenteados com um espectáculo meticulosamente coreografado e banhado no mais puro kitsch nacionalista.

É claro que a última coisa que a China deseja para os seus Jogos Olímpicos é vê-los associados a imagens que recordem as tropas de choque hitlerianas marchando a passo de ganso. Não esqueçamos que o nacionalismo oficial chinês proclama que o "progresso pacífico" do país evolui num idílio de "desenvolvimento harmonioso". Mas a verdade é que, tanto do ponto de vista estético como político, o paralelo não tem nada de rebuscado.

Na realidade, ao escolher Albert Speer Jr. - o filho do arquitecto favorito de Hitler e designer chefe dos Jogos Olímpicos de Berlim de 1936 - para conceber o plano geral dos Jogos de Pequim, é o próprio Governo chinês que torna impossível esquecer a radical politização da estética que foi uma marca dos totalitarismos do século XX. Da mesma maneira que fizeram esses regimes, fascistas ou comunistas, também os líderes chineses tentaram transformar o espaço público e os eventos desportivos numa prova visível das suas competências e do seu direito a governar.

A encomenda que foi feita a Speer Jr. foi a de conceber o plano geral para o acesso ao complexo olímpico de Pequim. O seu conceito central consistiu na construção de uma imponente avenida que liga a Cidade Proibida ao Estádio Nacional, onde vai ter lugar a cerimónia de abertura. O plano do seu pai para "Germânia" - o nome escolhido por Hitler para a Berlim que planeava construir depois da Segunda Guerra Mundial - também se organizava em torno de um eixo central, igualmente poderoso.

Os dirigentes chineses vêem os Jogos Olímpicos como um palco para demonstrar ao mundo a extraordinária vitalidade do país que construíram nas últimas três décadas. E essa demonstração serve um objectivo interno ainda mais importante: legitimar a futura permanência do actual regime aos olhos dos chineses comuns. Dado este imperativo, uma linguagem arquitectónica que se caracteriza pela grandiloquência e pelo gigantismo parece quase inevitável.

É por tudo isto que não é uma surpresa que os Jogos de Pequim se pareçam com os orgulhosos Jogos que mereceram tanta atenção do Führer e seduziram as massas alemãs em 1936. Tal como os Jogos de Pequim, as olimpíadas de Berlim foram concebidas como um baile de debutantes, uma grande estreia. A máquina de propaganda nazi de Josef Goebbels foi utilizada a fundo. As imagens de atletas - utilizadas de uma forma brilhante no aclamado documentário de Leni Riefenstahl, Olímpia - pareciam criar um laço entre os nazis e os antigos gregos e confirmar assim o mito nazi segundo o qual os alemães e a civilização alemã eram os verdadeiros herdeiros da cultura "ariana" da Antiguidade clássica.

Enquanto desenhava os planos para os Jogos de Pequim, Speer Jr., um reputado arquitecto e urbanista, também pensou, tal como o seu pai, criar uma metrópole futurista global. Mas é claro que a linguagem que usou para vender a sua ideia aos chineses foi muito diferente da que o seu pai usou para apresentar os seus planos a Hitler. Em vez de sublinhar a magnificência dos seus projectos, o jovem Speer preferiu insistir no seu carácter ecológico. A ideia era transportar a cidade de Pequim, com a sua história velha de 2000 anos, para a hipermodernidade - enquanto a Berlim que o seu pai tinha planeado em 1936 era "simplesmente megalómana".

É evidente que os filhos não devem ser julgados pelos pecados dos pais. Mas, neste caso, quando o filho usa elementos essenciais que constituíam os princípios arquitectónicos do seu pai e serve um regime que tenta usar os Jogos para as mesmas razões que animaram Hitler, não estará ele conscientemente a reflectir esses pecados?

Os regimes totalitários - os nazis, os soviéticos em 1980 e agora os chineses - querem ser anfitriões dos Jogos Olímpicos para mostrar ao mundo um sinal da sua superioridade. A China acredita que encontrou um modelo próprio para desenvolver e modernizar o país e os seus dirigentes olham para os Jogos da mesma maneira que os nazis e Leonid Brejnev olharam: como uma maneira de "vender" o seu modelo a uma audiência global.

É evidente que os chineses mostraram ser politicamente insensíveis ao escolher um arquitecto cujo nome tem tais conotações políticas. E é possível que o nome de Speer não tenha pesado da sua escolha. O que os chineses queriam era encenar uns Jogos que pusesse em evidência uma certa imagem de si mesmos e Speer Jr., inspirando-se na arquitectura do poder que o seu pai dominava, pôde apresentar a solução desejada.

A concretização da visão olímpica de Speer Jr. e da dos seus patronos assinala o fim de um bem-vindo interlúdio. Durante os anos que se seguiram ao fim da guerra fria, a política esteve afastada dos Jogos. Uma medalha de ouro representava as qualidades desportivas e a dedicação dos atletas individuais e não os supostos méritos do sistema político que os produzia.

Mas agora regressámos a uma estética de mesmerismo político, que se reflecte na declaração do Governo do país anfitrião, segundo a qual a China deverá ganhar mais medalhas de ouro do que qualquer outro país até aqui.

Quando a tocha olímpica acabar o seu percurso - que foi aliás uma ideia dos nazis, usada pela primeira vez nos jogos de 1936 - ao longo da avenida do poder imaginada por Speer Jr., o mundo poderá de novo testemunhar o triunfo da vontade totalitária.

Nina Khrucheva é professora de Relações Internacionais na New School University, em Nova Iorque, e é senior fellow do World Policy Institute de Nova Iorque. É autora do livro Imagining Nabokov: Russia between Art and Politics. © Project Syndicate, 2008 (www.project-syndicate.org)

terça-feira, 5 de agosto de 2008

China, Jogos Olimpicos e a Sociedade

Com os Jogos Olímpicos que realizar-se-ao em Pequim (Beijing) a partir do próximo dia 8 de Agosto, a sociedade actual chinesa sofreu uma grande mutação e igualmente deve a sociedade ocidental olhar essas mudanças sem os óculos culturais com que o costuma fazer, talvez por ser seu defeito intrínseco.

O artigo do correspondente do jornal La Vanguardia em Pequim é nesse aspecto elucidativo.

Recomenda-se a sua leitura em:

http://www.lavanguardia.es/lv24h2007/20080804/53513654881.html